Según la Organización Mundial de la Salud, el 40% de los trabajadores experimentan síntomas de burnout en su trabajo

El burnout es una palabra que seguro habrás escuchado en los últimos tiempos cuando se habla de presión excesiva o de un estrés ilimitado dentro del ámbito laboral. Este tipo de estrés puede afectar tanto a nuestra salud física como mental y conviene saber analizarlo y sobre todo canalizarlo para que no se convierta en un problema mayor de difícil solución si pasa el tiempo y no hacemos nada.

¿Qué es el burnout? El burnout laboral, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2019 como un fenómeno relacionado con el trabajo, es un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés crónico en el ámbito laboral. Se caracteriza por tres componentes principales:

La OMS estimó que más del 40 por ciento de los trabajadores a nivel global experimentan síntomas de burnout en algún momento de su vida laboral. En Europa, un estudio de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo reportó que uno de cada cuatro empleados sufre estrés laboral de forma frecuente, siendo uno de los principales factores de riesgo para la salud mental.

Cortisol y burnout: el vínculo biológico

“El burnout es, en gran medida, la expresión de un sistema biológico desgastado. El cortisol, que en condiciones normales regula la energía y la adaptación, permanece elevado durante tanto tiempo que pierde su función protectora. A corto plazo, el cortisol ayuda a responder a la presión laboral. A largo plazo, la activación crónica del eje del estrés agota las reservas del organismo”, nos explica Álvaro Fidalgo Dueñas, CEO de Hexagon Psicología. Esto se traduce en insomnio, problemas digestivos, vulnerabilidad a infecciones, ansiedad, depresión y sensación de vacío. En palabras simples: el burnout es el resultado de vivir demasiado tiempo con el “modo alarma” encendido sin espacios de recuperación real”, añade el experto.

El burnout se manifiesta con síntomas físicos y emocionales.El burnout se manifiesta con síntomas físicos y emocionales. Foto: Pixabay.

Cómo prevenir y superar el burnout

“En Hexagon, entendemos el burnout no como un signo de debilidad, sino como un síntoma de un sistema vital desregulado. Muchos pacientes llegan a terapia porque han sostenido durante demasiado tiempo un nivel de exigencia incompatible con la biología humana. Nuestro enfoque integral y de alto rendimiento consiste en reenfocar la relación con el estrés y recuperar el equilibrio del cortisol”, nos explica Fidalgo Dueñas. Esto se hace desde seis áreas fundamentales de la salud:

  1. Trabajo: enseñar a diferenciar lo urgente de lo importante, y reconectar con un propósito que devuelva sentido a la tarea.
  2. Cuerpo: instaurar rutinas de sueño, respiración y alimentación que bajen los niveles de alerta crónica.
  3. Deporte: promover actividad física regular como vía natural para metabolizar el estrés.
  4. Ocio y naturaleza: reintroducir espacios de desconexión real, sin pantallas ni notificaciones.
  5. Red de apoyo: fortalecer relaciones de calidad que amortigüen la presión laboral.
  6. Narrativa personal: transformar el discurso interno de autoexigencia en un relato más sano y sostenible.

No se trata de trabajar más fuerte sin parar ni de forzar la productividad, sino de crear un ecosistema vital donde el estrés se convierta en energía enfocada y no en desgaste crónico. “Enfocando el trabajo en todas estas áreas, promovemos una red de seguridad para nuestro organismo que nos permita sentirnos más fuertes y más sanos para gestionar de una manera más eficaz las dinámicas de vida actuales tan exigentes”, añade. Desde este enfoque terapéutico podríamos trabajar desde varios bloques, la inclusión de cuantos más de estos hábitos, siempre que sea posible, mejor:

Higiene del trabajo:

Organización y límites:

Regulación corporal:

El burnout afecta al 40% de los trabajadores en el mundo.El burnout afecta al 40% de los trabajadores en el mundo. Foto: Pixabay.

Salud mental y emocional:

Estilo de vida saludable:

Red social y propósito:

La incorporación de estos hábitos requiere tiempo y constancia, por ello, lo recomendable es implementarlos de manera progresiva, evitando cambios drásticos que resulten insostenibles. Integrándolos de forma gradual, se convierten en prácticas estables en el tiempo que refuerzan el equilibrio personal y actúan como un factor de protección sólido frente a la alta exigencia de las rutinas laborales actuales.

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